
La ubicación en pleno Espacio Natural de SierraNevada aporta unas cualidades medioambientales
que atraen al visitante, hechizado en la distancia por
las cumbres blancas dominando la trama urbana de
Abla.
El escenario natural muestra un ecosistema mediterráneo caracterizado por la montaña formada por bosques de encinas en pequeñas zonas aisladas, residuos del monte original hasta su desforestación reciente, y mezclados con áreas de pinares de repoblación (años cincuenta y sesenta), zonas de matorral de gran riqueza ecológica, la riberaabarca las zonas más húmedas, con tarai, hinojo, cerraja, hiedra y marrubio, mientras que el arbolado creando una galería a lo largo de los cursos de agua, se forma a partir del almez, álamo, acacia, moral, sauce, laurel, zarza e higuera.
Este escenario permite una rica fauna, donde la figura
emblemática es la cabra montés, cuyas habilidades
escaladoras le permiten llegar a recónditos rincones
de la sierra y que se ha recuperado magníficamente en
número de ejemplares. También destaca el jabalí, con
un crecimiento excesivo por falta de depredadores
No podemos olvidar la riqueza micológica de la zona y
la afición de recoger setas en otoño, que nos permite
además disfrutar de una manera sana y amena del monte.
Abla dispone de un Punto de Información Micológica,
y una excelente oferta para excursionistas y amantes
de la gastronomía. La seta más buscada es el níscalo
o rovellón, típica de pinares. No obstante, pueden
encontrarse muchas otras especies comestibles,
como la seta de cardo, el pie azul, la negrilla, la pata
de perdiz, diversos boletos, champiñones silvestres....